Servicios en Internet
Airbnb, Uber, BlaBlaCar… La revolución de las Economías Colaborativas

Airbnb, Uber, BlaBlaCar… La revolución de las Economías Colaborativas

La proliferación de empresas en internet de las denominadas economías colaborativas supone una amenaza para los negocios tradicionales al tiempo que una nueva forma de disfrutar de ciertos servicios, que están teniendo mucho predicamento entre los usuarios por las ventajas que supone en términos de precios, comodidad y racionalización de uso.

Agradecemos a Nuria, quien ya colaboró previamente en el post relativo a Uber, que nos haya pasado este interesantísimo post que pasamos a publicar y que esperemos disfruteis por el gran sentido de actualidad que tienes y las reflexiones que hace como usuaria de muchas de las empresas mencionadas:

A raíz del último post publicado en ExperienciasDeServicio.com sobre UBER, servicio del que también soy usuaria, me pareció interesante poder indagar sobre este nuevo marco socio-económico que aglutina éste y otros modelos de negocio similares como Airbnb, Blablacar o EatWith, servicios de los también soy usuaria pero de los que soy, sobre todo, ENTUSIASTA.

Mi experiencia con estos servicios de alojamiento, transporte o comida, no la puedo medir por los tradicionales baremos de satisfacción, ya que, lo que estos servicios promueven son experiencias, que describiría, como personales. No se trata de la experiencia de un servicio o un producto concreto que brinda un tercero, sino de una experiencia comunitaria, humana, real, y sobre todo, basada en precios más justos y adecuados al servicio que yo demando.

Mi idea era escribir un post, únicamente, sobre Airbnb, pero al tirar del hilo descubrí que hay una auténtica revolución en la oferta de servicios basados en comunidades e intercambios. En cualquier caso, comencemos por Airbnb, del que soy usuaria desde hace 4 años y del que participo como Anfitriona (alquilando mi propio apartamento en Chicago) y como Huésped, habiéndome alojado en casas por medio mundo. De hecho, Airbnb se ha incorporado a mi rutina/logística viajera y rara vez, ya, opto por hoteles. Este sentimiento de experiencia real es lo que me interesa ahora, lo que busco cuando viajo, por ejemplo.

Para quienes no estén familiarizados con ello, Airbnb es un mercado comunitario que conecta a personas que tienen espacios disponibles con otras que buscan un lugar en el que quedarse. El rango de precios y de tipo de alojamientos –ya se trate del alquiler completo o compartido de una propiedad– es inmenso: estudios, villas, lofts, castillos, apartamentos céntricos, en el campo, en línea de playa, etc. Las formas de pago son muy seguras para ambas partes implicadas y el sistema de valoraciones ayuda a construir una reputación online basada en tu comportamiento offline, lo que te asegura el pasaje para seguir recibiendo huéspedes (y hacer dinero) o que cualquier anfitrión del mundo acepte tu solicitud para alojarte en su propiedad. Otro rasgo a destacar es la excelente atención al cliente, rápida y, sobre todo, consistente con el resto de modelo de negocio.

La aceptación y entusiasmo global hacia Airbnb se acredita en la asombrosa trayectoria de negocio: comenzó en San Francisco en 2008 con el alquiler de 1 apartamento y 6 años más tarde, cubre 800.000 propiedades en 34,000 ciudades y 192 países por todo el mundo.

Aunque Airbnb quizá sea el rey de estos nuevos modelos de negocio, la evolución de otras aplicaciones, webs o servicios basados en mercados comunitarios, es igualmente impresionante. Este sistema que las aglutina se acuña bajo el término de Economía colaborativa –sharing economy- o también conocida como economía del compartir, de malla (Mesh) o peer-to-peer economy (de iguales).

Se trata, a grandes rasgos, de un nuevo modelo socio-económico basado en compartir recursos materiales y humanos, ya sea con fines lucrativos o simplemente con fines sociales, humanos. Estos modelos tienen, como indicadores de negocio, términos que quizá NO son tangibles pero SÍ muy capitalizables; términos basados en la confianza, la reputación, el intercambio, el reciclaje, y sobre todo, la comunidad. Todo ello “empoderado” por la tecnología, sin la cual, nada de todo esto, sería posible. La tecnología aquí se brinda al cambio social y no viceversa. Es lo que denominan la “tecnología social” y que posibilita sistemas como el open source o la financiación digital colectiva (crowdfunding).

Y sí, esto que describo es real y prueba de ello es que en el Reino Unido esta “economía del compartir” equivale ya al 1.3% del PIB, y se estima que llegará al 15% en cinco años. En España, por ejemplo, ya existen al menos unas 200 iniciativas de consumo y economías colaborativas (especialmente en Cataluña).

Aunque me he visto abrumada por la cantidad de iniciativas de este tipo, aquí dejo un resumen de las principales categorías, lucrativas y no lucrativas, que he podido encontrar:

  • Redes de intercambio: intercambio de casas, intercambio de tiempo por habilidades   (denominados bancos de tiempo), intercambio de libros (bookcrossing), espacios para asesorías gratuitas, huertos Colectivos, etc.
  • Circuitos de segunda mano: Craigslist, Ebay
  • Servicios de transporte/taxi:   Uber, Lyft
  • Servicios turísticos: trip4real.com (ofertas de tours de la mano de locales)
  • Compartir trayectos: Carpooling, Blablacar
  • Compartir parking: ParkingHood (plataforma de alquiler de parking entre particulares).
  • Compartir bicicleta: Bicing
  • Compartir casa: Airbnb, Couchsurfing (usuarios de todo el mundo te brindan su sofá, gratis)
  • Compartir comidas: EatWith, Mealsharing, KitchenSurfing
  • Compartir tareas: TaskRabbit (te conecta con gente dispuesta a trabajar para tareas concretas: por ejemplo, quien tenga una furgoneta, por X dinero que negocies, te ayuda a tu mudanza o tareas similares)
  • Servicios financieros – Crowdfunding: indiegogo; o préstamos entre particulares: ZOPA

Etc, etc, etc.

La revolución de la economía colaborativa

La revolución de la economía colaborativa

A modo de bibliografía, quisiera apuntar dos nombres clave para entender estos conceptos y teorías socio-económicas: Lisa Gansky y su libro The Mesh: Why the future of Business is sharing? y quizá, la más conocida y carismática, Rachel Botsman y su “What’s Mine is Yours” (2010).

Para quien quiera adentrarse un poco más en todo este tema, recomiendo este TedTalk de Bostman: http://www.ted.com/speakers/rachel_botsman

Y, ahora sí, concluyo, abriendo debate, entre lectores: ¿Es un modelo sostenible a largo plazo? ¿Es compatible con la competencia clásica de los sectores hoteleros, de restauración, turismo, transporte? ¿La solución es prohibición o regulación?

 

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2 Comentarios

  1. antonio

    5 septiembre, 2014 at 11:54 am

    A propósito de las preguntas que formula Nuria en su post mi respuesta es que el modelo es sostenible siempre que se adapte a la rapidísima evolución que en ese tipo de mercados se produce..
    Por supuesto es compatible con los sectores a los que afecta y estos tienen que aprender de estas iniciativas y adaptar sus sistemas a esa nueva competencia.
    Respecto a la ultima pregunta la respuesta contundente es que nunca es solución la prohibición, si regulación y control su falta produce situaciones tan lamentables como las ultimas vividas en el barrio de la Barceloneta en Barcelona.

    Responder

  2. admin

    7 septiembre, 2014 at 4:30 pm

    Efectivamente, siempre debería prevalecer la regulación antes que la prohibición…

    Responder

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